jueves, 7 de febrero de 2008

Fragmentos: Hamlet / Shakespeare

CLAUDIO (rey de Dinamarca): Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
HAMLET: Ha ido a cenar
CLAUDIO: ¿A cenar? ¿Adónde?
HAMLET: No a donde coma, sino a donde es comido, entre una numerosa congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los comedores. Nosotros engordamos a los demás animales para engordarnos, y engordamos para el gusanillo que nos come después. El rey gordo y el mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven a una misma mesa. En esto para todo.
CLAUDIO: ¡Ah!
HAMLET: Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido a un rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
CLAUDIO: ¿Y qué quieres decir con eso?
HAMLET: Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente a las tripas de un mendigo.


Shakespeare [Hamlet]

Fragmentos: La Caída / Albert Camus

Me niego a considerar un solo instante la hipótesis de que la inocencia pueda verse obligada a vivir como un jorobado. Además, nosotros no podemos afirmar la inocencia de nadie, y sin embargo podemos afirmar con certeza la culpabilidad de todos. Todo hombre es testigo del crimen de todos los demás, ésa es mi fe y mi esperanza.

Créame, las religiones se equivocan a partir del momento en que hacen moral y fulminan con mandamientos. No se necesita a Dios para crear culpables y castigar. Nuestros semejantes bastan, ayudados por nosotros mismos. Usted ha hablado del Juicio Final. Permítame que me ría respetuosamente. Le estaba esperando a pie firme: he conocido algo mucho peor, que es el juicio de los hombres. Para ellos no hay circunstancias atenuantes, incluso las buenas intenciones son imputadas al crimen.


Albert Camus [La caída]

miércoles, 31 de octubre de 2007

Bellas mentiras / José Ignacio Lapido

Pasé mis mejores días cavando las trincheras
ondeando la bandera de la confusión
buceando a pulmón al fondo de la tristeza
deletreando a duras penas la palabra amor

Atravesando calles desiertas junto a tí

Contándonos, contándonos bellas mentiras
Fueron mis mejores días
Contándonos, contándonos bellas mentiras
Esas que nunca se olvidan

Pasé mis mejores días subiendo escaleras
que me llevaron a las puertas del mismo error
creyendo ver en tus ojos reflejos de luna llena
bebiendo en vaso largo, fría, la desilusión

José Ignacio Lapido [Album: En otro tiempo, en otro lugar]

martes, 30 de octubre de 2007

Fragmentos: Apuntes del subsuelo / Dostoyevski

"En definitiva, ni siquiera sabemos dónde habita ahora la 'vida real', ni qué es, ni por qué nombre se la conoce. Déjennos ustedes solos y sin libros y en seguida nos haremos un lío, nos extraviaremos. No sabremos qué partido tomar, a qué agarrarnos, qué amar y qué odiar, qué respetar y qué despreciar. Hasta encontramos difícil ser seres humanos, hombres auténticos, de nuestra propia carne y hueso; nos avergonzamos de ello, creemos que es ignominioso, e intentamos convertirnos en una especie nunca vista de hombres generalizados".

Dostoyevski [Apuntes del subsuelo]

lunes, 22 de octubre de 2007

Ansiedad

La noche le ha cogido nuevamente sentado frente al ordenador. Le agobia pensar que aún faltan horas para que pueda dejarse caer y descansar, aunque hoy no le será fácil conciliar el sueño. En su buzón de entrada no deja de hallar nuevos mensajes. -¿Qué le pasa a la gente, acaso no duerme? Absurda pregunta por su parte. Casi todo lo que recibe son buenas noticias, enhorabuenas por la labor realizada o invitaciones a nuevos trabajos. Parece que el chico promete. El chico sonríe. El chico piensa... y siente como un escalofrio recorre su espalda. Las manos empiezan a sudarle. Nervioso y molesto da la bienvenida a esa mala y vieja amiga que es la ansiedad. -Espero que la angustia pase pronto, esta noche no puedo perder mucho el tiempo. El trabajo pendiente le abruma. Se levanta y anda un poco. Respiraciones agitadas y suspiros se suceden rompiendo el silencio de su habitación. Necesita distraerse y piensa qué hizo el último día que se tomó libre. No lo recuerda. A su mente acude una conversación que mantuvo con una amiga del trabajo. Aquí sólo tiene amigos en el trabajo. La chica le preguntaba -¿Qué te pasa? -Me estoy muriendo de éxito, respondió. Me estoy muriendo de éxito piensa ahora, aunque en el fondo de su ser sabe que no es así, uno nunca muere de éxito.

martes, 9 de octubre de 2007

Dejarse llevar

Algunas personas que me conocen bien y a las que quiero me dijeron ayer que mi problema es que siempre estoy tenso, que trato de controlar todas las situaciones y me exijo mucho a mí mismo, y en conclusión, que no he aprendido a dejarme llevar. Mientras volvía meditabundo a casa, la certeza de estas afirmaciones calaron en mí de tal manera que empecé a sentir un terrible malestar en el estómago. Mientras subía cansado y abatido las escaleras de mi piso hice acopio de valor y decidí dejarme llevar, una pedorreta en el entresuelo y otra en la primera planta aliviaron mis ánimos, además dejé de sentir el malestar de estómago, sin duda alguna tenían razón. Todo es empezar...

miércoles, 12 de septiembre de 2007

La decepción... o muerte del amor

Llevo un mes pensándolo y aún no sé que es más terrible, si saber que me he fallado a mí mismo o comprobar que le he fallado a una de las personas que más quiero. Poco consuelo me ofrece el desconcierto y la incerteza que siento al pensar que "todo fue culpa mía". En necios condescendientes nos transforma el amor. Obviamente esto tiene que ver con esa parte ingrata del amor que nos hace sufrir con intensidad, en la que es mejor creer y no pensar, y que viene a marcar con bastante frecuencia el final de muy buenos momentos. Siempre quedará lo aprendido... desapacible consuelo.

Tendrán que venir tiempos mejores para este borracho de tristeza...